No puedo evitarlo. Cada vez que veo una mañosa en la calle me acuerdo de tí, pero lo que mas me gusta es cuando me sonríen o me saludan, con esa inocencia tan a salvo de la postura defensiva y huraña que tenemos los adultos a veces. Tu sabes que siempre ha sido un anhelo como para el futuro, pero es rico sentir eso como de querer tener una mañosa para consentirla (ya debo tener un par de cursos aprobados al respecto creo yo...), y bueno, para que decir que sería la raja que tuviera un lindo pelo color de pollito.
si, deme dos para llevar, por favor.
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